La Salvia somaliensis es una especie perenne de origen africano, apreciada por su follaje aterciopelado y sus flores azules vibrantes, que atraen polinizadores como abejas y mariposas. Su porte compacto y su adaptabilidad la convierten en una excelente opción para jardines de bajo mantenimiento y diseños xerófitos.
Se desarrolla mejor a pleno sol, en suelos bien drenados, y tiene una alta tolerancia a la sequía una vez establecida. Es resistente a heladas moderadas, soportando temperaturas de hasta -7°C (USDA 9-11). Florece desde la primavera hasta el otoño, alcanzando una altura de 50 a 80 cm y formando matas densas.
La siembra se realiza en almácigos en otoño o fines del invierno, utilizando un sustrato liviano y bien drenado. La germinación ocurre en 10 a 20 días en condiciones óptimas. Al trasplantar, es importante dejar una distancia de 40 a 50 cm entre plantas para un buen desarrollo.
PODER GERMINATIVO: 60%
La Salvia somaliensis es una especie perenne de origen africano, apreciada por su follaje aterciopelado y sus flores azules vibrantes, que atraen polinizadores como abejas y mariposas. Su porte compacto y su adaptabilidad la convierten en una excelente opción para jardines de bajo mantenimiento y diseños xerófitos.
Se desarrolla mejor a pleno sol, en suelos bien drenados, y tiene una alta tolerancia a la sequía una vez establecida. Es resistente a heladas moderadas, soportando temperaturas de hasta -7°C (USDA 9-11). Florece desde la primavera hasta el otoño, alcanzando una altura de 50 a 80 cm y formando matas densas.
La siembra se realiza en almácigos en otoño o fines del invierno, utilizando un sustrato liviano y bien drenado. La germinación ocurre en 10 a 20 días en condiciones óptimas. Al trasplantar, es importante dejar una distancia de 40 a 50 cm entre plantas para un buen desarrollo.
PODER GERMINATIVO: 60%